Antes de explicarte qué significa ser food coach, quiero invitarte a escuchar este podcast, donde exploramos en profundidad este apasionante tema y muchos otros relacionado con la nutrición. ¡Dale al play y acompáñanos en esta conversación! Y si eres de los que prefiere leer, te dejo la entrevista completa justo debajo del audio.

¿Qué es un food coach?

Un food coach en alimentación holística (mi especialidad) es un profesional especializado en hábitos alimentarios que, muchas veces, son los que nos dificultan llevar una vida saludable. ¡Por eso es tan importante trabajarlos!

Mi enfoque como food coach se basa en que una buena salud depende no solo de una buena alimentación, sino también de otras áreas clave, como la actividad física y la gestión emocional  y del sueño. Es fundamental mantener un equilibrio en todos estos aspectos para alcanzar un estado de bienestar y salud óptimos.

En definitiva, un food coach no solo trabaja la alimentación, sino que adopta un enfoque holístico que considera el bienestar integral de la persona. A continuación te voy a contar pequeñas “píldoras de conocimiento” sobre estos otros aspectos que trabajamos en consulta y que forman parte de este enfoque integral del que te hablo.

Píldora 1: las principales dificultades para adoptar hábitos saludables

Lo que más veo en consulta es la falta de compromiso con nosotros mismos y la ausencia de tiempo para el autocuidado. Solemos ponernos en último lugar, especialmente quienes tenemos hijos a nuestro cargo. Así, terminamos volviendo al piloto automático y regalándonos a un segundo plano. 

Muchas veces, encontramos la motivación para cambiar solo cuando tocamos fondo, cuando sentimos que ya no podemos más. Es ahí cuando tomamos conciencia de que la solución está en nuestra mano y comenzamos a dar los pasos necesarios para cuidarnos.

Nuestra mente nos boicotea al inicio, porque es más fácil poner excusas que asumir el esfuerzo físico y emocional que implica el cambio. Es normal: muchas veces somos nuestros peores enemigos, pero por suerte esto se puede corregir.

Píldora 2: calidad del sueño y hábitos alimenticios

El sueño es una de las áreas del bienestar que no podemos descuidar. Dormir 8 horas es fundamental porque, durante la noche, el cuerpo realiza un proceso de limpieza y recuperación que nos permite rendir al día siguiente.

La falta de sueño también provoca un desequilibrio hormonal, afectando las hormonas del hambre y la saciedad. Además, genera inflamación en el organismo, lo que impacta directamente en nuestra salud.

Por todo ello, en mis sesiones como nutricionista en Oviedo online verás que el sueño será un tema recurrente sobre el que te preguntaré.

Píldora 3: el cortisol y su impacto en el cuerpo

El cortisol es una hormona que aumenta por la mañana y disminuye a lo largo del día para permitirnos descansar. Sin embargo, si estamos constantemente en un estado de ansiedad, mantenemos el cortisol activo de manera permanente, lo que genera inflamación y afecta a nuestro bienestar general. Por ello también la importancia de gestionar el estrés. Un aspecto que, al igual que el sueño, me gusta trabajar con mis pacientes.

Píldora 4: los tóxicos en nuestro día a día

Por desgracia dormir bien, gestionar las emociones y llevar una buena alimentación muchas veces no es suficiente para una vida totalmente saludable. Hay factores externos que son más complejos de controlar y afectan a nuestra salud enormemente. Me refiero a los tóxicos.

En nuestro día a día estamos muy expuestos a tóxicos sin ser realmente conscientes de ello. Elementos como el mercurio, el plomo y las siliconas están presentes en muchos productos de uso cotidiano y pueden afectar gravemente nuestra salud, incluso a nivel hormonal y reproductivo.

Algunas recomendaciones para reducir esta exposición incluyen:

Las emociones, otro tipo de tóxicos

Las emociones tienen una relación directa con nuestra alimentación. Un estado emocional negativo afecta nuestros hábitos, no solo de alimentación, sino en todos los aspectos de nuestra vida.

Un buen ejemplo es observarnos: si pasamos un día agradable con amigos y nos sentimos felices, al día siguiente seguramente comamos mejor. En cambio, si estamos tristes, nuestras decisiones alimentarias serán peores. Alimentación y emociones van de la mano.

Por eso, no podemos enfocarnos solo en lo que comemos; es clave trabajar nuestras emociones para lograr cambios sostenibles en el tiempo. En mi libro «El paso del hambre emocional» hablo precisamente sobre el rol que tienen las emociones en nuestros problemas de peso. SI crees que puede ser tu caso te invito a tomar las riendas de tu salud a través de un camino transformador de autoconocimiento, estilo de vida y hábitos alimenticios saludables.

food coach

¿Cómo empezar a cambiar de hábitos?

Responder a esta pregunta podría dar lugar a un audio larguísimo. Pero, en resumen, un cambio de alimentación no es fácil. Requiere intención, constancia y claridad sobre el por qué de ese cambio. La clave está en ir introduciendo cambios poco a poco para evitar que nos genere tensión.

Uno de los errores más comunes es la mentalidad del «todo o nada». Es fundamental integrar los cambios gradualmente, reeducando tanto nuestra mente como nuestro paladar. Pasar de una alimentación basada en azúcares y sabores potenciados a una alimentación más natural no puede hacerse de golpe. Es un proceso que requiere tiempo, conciencia y paciencia.

Convertir cambios en hábitos

Para que los cambios sean sostenibles, es importante entender cómo funciona nuestra mente. 

Recuerdo con mucho cariño cuando hice prácticas en una escuela de EE.UU, concretamente en el “Institute for Integrative Nutrition” donde aprendí a trabajar con personas a las que les poníamos pequeños objetivos:

 Ejemplo:

Porque un cambio del 1% cada día se traduce en un cambio del 365% al año.

Este enfoque os aseguro que da muy buenos resultados a largo plazo, pero requiere paciencia y esfuerzo. Desaprender hábitos lleva tiempo y, hasta que no entendamos esto, cualquier cambio será solo temporal.

La mentalidad de «dieta»: ese gran obstáculo

Uno de los mayores problemas que suelo observar en mi consulta es la «mentalidad dieta». Muchas personas logran bajar de peso y, cuando dejan de trabajar con su nutricionista, vuelven a caer en los malos hábitos.

En un proceso de cambio holístico el resultado no es inmediato como el que se suele buscar con una dieta muy restrictiva y requiere de un compromiso real por parte de los pacientes. No se trata de seguir una dieta estricta por un tiempo, sino de transformar nuestra relación con la alimentación a largo plazo.

Bea, ¿cuál es el secreto? Encontrar placer en la alimentación saludable

Para que un cambio en nuestra alimentación sea realmente sostenible, debe haber placer en lo que comemos. Si no disfrutamos de la nueva alimentación, tarde o temprano abandonaremos el proceso.

La clave está en integrar el disfrute en cada comida, en encontrar satisfacción en los nuevos sabores y en construir hábitos que realmente nos hagan sentir bien.

Cuidarse no tiene por qué ser una obligación; puede ser un placer.

¿Listo para dar el primer paso hacia una vida más saludable? Si estás cansado de dietas restrictivas y  crees que mi enfoque reflexivo y motivador puede ayudarte te invito a solicitar una primera llamada de valoración totalmente gratuita para que podamos conocernos.

Gracias por leerme,

Bea Food Coach

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