¿Porqué buscamos comida que nos reconforta cuando hemos tenido un mal día?

Cuando nos cuestionamos y hacemos un trabajo de introspección honesto y observamos nuestros pensamientos, palabras y acciones, tenemos el poder de crear una conexión interna con nosotros mismos.

Superar desórdenes alimentarios tiene mucho que ver con este trabajo de introspección, porque hemos actuado en “piloto automático” tanto tiempo que ni siquiera sabemos porqué hemos incorporado cada día hábitos que nos perjudican. No nos planteamos porqué muchas veces comemos muy por encima de nuestro nivel de saciedad y disfrute de forma inconsciente, sintiéndonos mal físicamente y también culpa.

No reparamos en que podemos pararnos y de forma consciente observar qué sensación incómoda, la mayoría de las veces ansiedad, surge ante la comida, y tampoco estamos acostumbrados a ver como una opción “sentir” esas sensaciones desagradables sin más, sin evitarlas comiendo.

No nos podemos ni imaginar lo diferente que sería la vida si cada vez que nos sentimos de bajón o enfadados nos preguntáramos “¿cómo me siento?” “¿porqué me siento así de triste, enfadad@, frustrad@…?”

Si somos capaces de poner en palabras ese malestar, podemos poner luz sobre un vacío que sin razonarlo, llenamos con comida.

Autoobservarnos es un trabajo que requiere tener la mente abierta para poder afrontar con honestidad y sin miedo cualquier sentimiento. Cuando lo hacemos quizás no cambie inmediatamente la dinámica en la que venimos funcionando en ese “piloto automático”, pero poner atención, cuestionarnos en esos momentos y cambiar nuestro diálogo interno a uno más positivo y cariñoso, hace que la compulsión por comer desaparezca y que poco a poco seamos más conscientes de nuestro nivel de saciedad.

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